¿Qué son las bifidobacterias?

bifidobacterias

Las bifidobacterias conforman uno de los géneros bacterianos más importantes de la microbiota intestinal. Su característica forma bífida, que recuerda a una Y, sirvió de inspiración para su nombre. Junto con los Lactobacilos, son bacterias extremadamente beneficiosas para nuestra salud, especialmente en la época pediátrica.

Género: Bifidobacterium

Familia: Bifidobacteriaceae

Filo: Actinobacteria

Clase: Actinobacteria

Orden: Bifidobacteriales

Se trata de microorganismos anaerobios, es decir, que no pueden crecer en presencia de oxígeno. Se describieron por primera vez en 1899, de la mano del pediatra francés Tissier, que las aisló de las heces de niños alimentados con lactancia materna con el objetivo de poder tratar a niños con diarrea.

Tissier puso, de esta manera, la primera piedra en el estudio de las propiedades de las Bifidobacterias, que a día de hoy ya se empiezan a considerar un biomarcardor de un intestino sano, ya que su presencia elevada en la microbiota es sinónimo de salud.

¿Dónde están las bifidobacterias?

Este género bacteriano forma parte natural del intestino, pero también pueden estar presentes en la boca, como parte de la microbiota oral, o en la leche materna.

Son, por tanto, habitantes naturales de nuestro ecosistema intestinal. Es decir, son bacterias autóctonas, que están presentes en la composición de nuestra microbiota, donde realizan diversas funciones que les han granjeado la fama de ser las grandes aliadas de la salud, sobre todo de los más pequeños de la casa.

A lo largo de toda nuestra vida, su presencia se mantiene constante, pero en distintos porcentajes. Según nos indican los estudios científicos de la composición microbiana, en la infancia podría llegarse a tener un 95% de Bifidobacterias en la microbiota de los bebés recién nacidos, especialmente en aquellos que reciben lactancia materna. Idealmente, durante toda la edad pediátrica las bifidobacterias se mantienen entre el 60 y el 70%.

A medida que se acerca la adolescencia, esa proporción baja a en torno al 30-40%. En la edad adulta, ronda el 10% y finalmente en la vejez el porcentaje se ve reducido hasta apenas un 5% de la composición total de la microbiota intestinal.

Por lo tanto, los primeros 1.000 días de vida son una ventana de oportunidad fundamental para la colonización bacteriana del bebé, prestando especial atención a que su microbiota tenga todas las Bifidobacterias que necesita para madurar su sistema intestinal y su sistema inmune.

Beneficios de las bifidobacterias: un seguro de salud

Toda nuestra microbiota cumple una serie de funciones básicas para la homeostasis de nuestro organismo, pero cada uno de los microorganismos que la componen y, más aún, cada cepa bacteriana tienen propiedades concretas que es importante estudiar y conocer.

En el caso de las Bifidobacterias, se han identificado las siguientes:

  • Tienen capacidad de modulación del sistema inmune, ayudando a mejorar la respuesta inmune innata y adaptativa y, por lo tanto, protegiéndonos frente a microorganismos patógenos y contrarrestándolos. En este sentido, son capaces de promover la integridad de la barrera intestinal, evitando la hiperpermeabilidad
  • Ayudan en la digestión de ciertos alimentos que nuestra maquinaria digestiva no es capaz de procesar y producen sustancias beneficiosas, como algunas vitaminas del grupo B. Esta capacidad de síntesis de determinados componentes y de suministro de nutrientes esenciales permite que nuestro cuerpo esté en un estado de salud óptimo
  • Protegen frente a la exposición a genotóxicos, que son sustancias que producen daño en el ADN. Además, tienen capacidad de detoxificación.
  • Producen ácidos grasos de cadena corta, con un impacto positivo en la salud intestinal y extraintestinal.
  • Estimulan la motilidad y mejoran el tránsito intestinal.

Además, algunas especies concretas de bifidobacterias producen vitaminas del grupo B, como el folato, que es especialmente importante en algunas épocas de la vida, como el embarazo.

¿Qué pasa si me faltan Bifidobacterias? Diferentes problemas según la edad

Las funciones beneficiosas que se le atribuyen a las Bifidobacterias, en concreto, y a la microbiota, en general, solo pueden ser ejercidas por parte de los microorganismos intestinales si su población está en equilibrio, es decir, en eubiosis. Si ese equilibrio se rompe, nuestro cuerpo presentará una disbiosis, con consecuencias para nuestra salud inmediata y futura.

La baja presencia de Bifidobacterias puede derivar en diferentes problemas, en función de la etapa vital a la que nos refiramos. En los más pequeños de la casa, esta reducción se ha relacionado con patologías tan comunes como el cólico de lactante, la enterocolitis necronizante o la aparición de alergias y de asma, incluso trastornos del neurodesarrollo.

En la adolescencia y la edad adulta, se ha evidenciado en diversos estudios la relación entre una baja proporción de Bifidobacterias y la obesidad, la diabetes e, incluso, el Síndrome de Intestino Irritable.Con respecto a la senectud, a la tercera edad, hay evidencia de un mayor riesgo de sufrir neoplasias por falta de Bifidobacterias, por lo que se recomienda una suplementación probiótica de las mismas ya que especialmente en esta etapa su proporción en la composición total de la microbiota es muy baja.

¿Cuáles son las cepas de Bifidobacterias más estudiadas? Probióticos específicos

Como explicamos siempre, en cualquier tipo de especie bacteriana, se debe estudiar pormenorizadamente cada una de las cepas específicas, porque es a ellas a las que se les deben atribuir unas propiedades concretas, ya que no todas las cepas son iguales ni sirven para lo mismo. Por eso, no todos los probióticos son iguales.

En el caso de las Bifidobacterias, estas son las especies más estudiadas:

  • Bifidobacterium lactis: es especialmente eficaz para reducir las molestias gastrointestinales
  • Bifidobacterium bifidum: tiene la capacidad de reforzar la barrera intestinal
  • Bifidobacterium infantis: ha demostrado ser capaz de inhibir la acción de microorganismos patógenos
  • Bifidobacterium breve: consigue degradar carbohidratos no digeribles y refuerza la inmunidad

¿Y la dieta? ¿Qué alimentos pueden equilibrar nuestra microbiota y favorecer la presencia de Bifidobacterias?

El tipo de alimentación que llevamos es el factor que más impacta en nuestra microbiota. En la sociedad occidental actual, nuestra dieta se basa en un consumo excesivo de alimentos ultraprocesados e inflamatorios, que rompen el equilibrio de las bacterias intestinales que nos habitan y nos predisponen a sufrir determinadas patologías y trastornos.

Para poder mantener el equilibrio nuestra microbiota podemos priorizar en nuestra dieta los siguientes alimentos:

1.- Alimentos fermentados. La fermentación es una técnica que nos permite conservar en buen estado los alimentos durante mucho tiempo. Los que contienen microorganismos vivos, como el chucrut, el yogur, el kéfir o el kimchi permiten aumentar la diversidad de la microbiota intestinal

2.- Alimentos ricos en fructooligosacáridos e inulina: se trata de fibras muy solubles y fermentables, que son además parte esencial y propia de la leche materna. Se encuentran, sobre todo, en espárragos, toda la familia de la cebolla y el ajo, plátanos, tupinambo, diente de león y raíz de achicoria. De hecho, una alimentación prebiótica favorece el crecimiento de bifidobacterias.

3.- Alimentos con altos niveles de omega 3: en nuestra sociedad actual, está descompensado el ratio de omega 3 y omega 6, prevaleciendo altos niveles del segundo sobre el primero, cuando lo saludable es su equilibrio. El omega 3 también tiene efectos sobre la composición de la microbiota, favoreciendo el crecimiento de Bifidobacterias y Lactobacilos.

Por eso, será bueno para nuestra microbiota y para nuestras bifidobacterias consumir alimentos como el pescado azul, que permitirán aumentar nuestros niveles de omega 3.

La suplementación con perlas de omega 3 puro de alta biodisponibilidad también es una opción terapéutica muy interesante y recomendada cuando es necesario un aporte extra de este ácido graso esencial.

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