Probióticos de IV Generación

¿Qué son las cepas?

¿Por qué no son todos los probióticos iguales? El secreto está en las cepas, el concepto más importante a tener en cuenta cuando hablamos de probióticos de Cuarta Generación. El tipo de cepa, su origen y su combinación con otras cepas es lo que marca la diferencia en un producto probiótico. Las bacterias se catalogan en especies que, a su vez, tienen innumerables cepas diferentes. Las cepas probióticas se catalogan en base a su género, su especie y una designación alfanumérica. No todas las cepas están clínicamente demostradas para ejercer según qué funciones, por eso es fundamental conocer qué cepas tiene un probiótico.

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¿Qué son las formas tecnológicas?

En la historia clínica de los probióticos, estos se formularon con mecanismos diferentes, intentando encontrar la manera en que fuesen lo más eficaces posibles. Así llegaron los probióticos de Cuarta Generación, los únicos que tienen la capacidad para ejercer un efecto duradero en el organismo humano.

1º Generación: Bacterias desnudas

Los primeros probióticos del mercado se creaban utilizando un proceso denominado liofilización, un mecanismo de deshidratación. Básicamente, consiste en dejar a la bacteria “dormida” hasta que llega a nuestro sistema gastrointestinal, donde despierta porque encuentra las condiciones idóneas para su supervivencia.

¿Problema? La liofilización era muy delicada para la bacteria, porque en todo momento tenía que cumplirse una horquilla de humedad entre el 2 y el 5%, ya que la bacteria, fuera de ese rango, bien por deshidratación o por falta de alimento, moría.

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2º Generación: DDS (Drug Delivery System)

Este método se desarrolló para proteger el contenido de la cápsula de gelatina del probiótico de los efectos de la acidez gástrica. Para ello, se incluyó una especie de “barniz” que permite que el probiótico se mantenga en la cápsula intacto hasta que llega al área de colonización intestinal.

¿Problema? Este sistema, por imperativo legal, sólo puede ser utilizado en fármacos, mientras que la gran mayoría de los probióticos, también por ley, deben ser comercializados como complementos alimenticios.

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3º Generación: Bacterias microencapsuladas

La microencapsulación consiste en revestir el contenido en polvo de los probióticos con un líquido gelatinoso que se seca y que crea una especie de revestimiento individual. Tiene una buena eficacia, porque consigue que las bacterias resistan una serie de casuísticas.

¿Problema? El revestimiento no es uniforme para todos los microglóbulos. Teniendo en cuenta que el contenido de las bacterias de un probiótico se mide en número de unidades formadoras de colonias (UFC), este puede verse afectado y que las bacterias microencapsuladas pasen de ser cientos de miles a sólo varias unidades.

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Probióticos de Cuarta Generación: Bacterias high performance

En la IV Generación tecnológica nos encontramos con cepas que cuentan con un doble revestimiento. 

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La primera capa de protección es proteica y mantendrá a los microorganismos probióticos bien protegidos en los valores de pH que encontramos en el estómago tras las comidas (pH 2-4). Al alcanzar el intestino y encontrarse con un pH más alcalino (pH 6-7), las cepas son liberadas de esta protección proteica.
 

La segunda capa de protección está formada por lipopolisacáridos y permite una mayor resistencia la temperatura, humedad y al estrés mecánico.

Gracias a esta innovadora tecnología, los probióticos de IV Generación llegan activos allí donde queremos que actúen.

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