¿Necesitas resolver dudas?

Echa un ojo a nuestra lista de preguntas frecuentes. Es normal que quieras aclarar conceptos básicos sobre la microbiota y los probióticos. Estamos hablando de un micro mundo enorme, en constante cambio y que requiere de un importante esfuerzo de atención e interés.

Una microbiota saludable es la que está en equilibrio. La carencia o el sobreexceso de determinadas bacterias que la componen supone un problema que se llama disbiosis, que tiene muchas maneras distintas de manifestarse. Algunos de sus síntomas frecuentes son las flatulencias, la lengua blanca, la aparición de alergias e intolerancias alimenticias, el estreñimiento o la diarrea o las infecciones vaginales de repetición.

Sin embargo, es difícil acotar unos síntomas. Lo mejor es consultar con el profesional de la salud que tenemos de confianza qué nos pasa y preguntarle si podría tener relación con un desequilibrio de nuestra microbiota.

¡Depende! El laboratorio Bromatech cuenta con un vademecum de más de 15 productos… ¡todos probióticos! Esto tiene que ver con que cada una de las cepas que lleva incorporado cada producto son específicas para cada área de colonización intestinal.

No es lo mismo tener un problema en el colon, que en el intestino delgado o que en la boca del estómago, por una acidez, por ejemplo. Necesitamos poblar cada zona con sus “habitantes” autóctonos.

Por poner un ejemplo claro.. ¿Sabes que en la microbiota vaginal hay unos lactobacilos llamados de Döderlein? Pues cuando se administra un probiótico con este tipo de lactobacilos, estos actuarán directamente en la microbiota de la vagina, porque es donde deben ejercer sus funciones.

Antes de decidir qué probiótico puede ayudar en caso de estreñimiento, es fundamental conocer el origen de este desarreglo intestinal. ¿Qué causa el estreñimiento? ¿Hay más síntomas intestinales asociados? ¿Hay, además, alguno extraintestinal?

Como siempre decimos, en estos casos es imprescindible que tu profesional de la salud de confianza te asesore, porque es quien conoce tu historia clínica.

Aún así, puedes leer el ebook de la Dra. Sari Arponen para descubrir por qué la alimentación y los prebióticos que en ella se encuentran ayudan mucho en casos de estreñimiento.

Los mejores probióticos son los que cumplen con dos características indispensables: ser de derivación humana y de IV Generación.

¿Por qué de derivación humana? Porque son los únicos que tienen bacterias que forman parte, de manera natural, de nuestro ecosistema intestinal. ¡No tenemos las mismas bacterias que una vaca! Por eso se habla de bacterias autóctonas (propias del ser humano), frente a bacterias alóctonas (que son de origen animal). 

Solamente las autóctonas pueden quedarse en nuestro intestino formando colonias. Las alóctonas únicamente tienen un efecto transitorio y las eliminamos por las heces

¿Y qué quiere decir de IV Generación? Pues que son probióticos que consiguen superar la acidez del estómago y llegar en condiciones de máxima vitalidad al área de intestino en la que deben ejercer su función. 

Una cepa probiótica es lo que designa a una bacteria concreta. Por resumir, las bacterias tienen género y especie. Cojamos un ejemplo:

  • Género: Bifidobacterium
  • Especie: bifidum
  • Cepa: BGN4

Esa nomenclatura alfanumérica es la que pone “nombres y apellidos” a la bacteria y gracias a la cual sabemos los beneficios que tiene, porque no todos los B. bifidum tienen las mismas propiedades. ¡El secreto está en la cepa!

Para seguir una pauta probiótica, es necesario estar supervisado por un profesional de la salud. Es importante saber que los probióticos se toman después de comer -con muy pocas excepciones-, porque las bacterias que forman parte de su composición necesitan encontrar alimento cuando lleguen al intestino. Si no, se mueren.

Bromatech es la marca del laboratorio italiano del que nosotros, como Nutribiótica, distribuimos sus probióticos. Esta casa lleva más de 20 años formulando e investigando para confeccionar los mejores productos probióticos que a día de hoy se pueden encontrar en el mercado.

Bromatech tiene su sede en Milán y es considerado un laboratorio pionero en crear herramientas terapéuticas útiles para la modulación de la microbiota. Además, al igual que Nutribiótica, están volcados con la formación científica a profesionales.

Los probióticos de IV Generación son como los del laboratorio Bromatech. En la IV Generación tecnológica nos encontramos con cepas que cuentan con un doble revestimiento. 

La primera capa de protección es proteica y mantendrá a los microorganismos probióticos bien protegidos en los valores de pH que encontramos en el estómago tras las comidas (pH 2-4). Al alcanzar el intestino y encontrarse con un pH más alcalino (pH 6-7), las cepas son liberadas de esta protección proteica. La segunda capa de protección está formada por lipopolisacáridos y permite una mayor resistencia la temperatura, humedad y al estrés mecánico.

Gracias a esta innovadora tecnología, los probióticos de IV Generación llegan activos allí donde queremos que actúen.

En principio, los probióticos no estarían desaconsejados en prácticamente ningún caso. Sin embargo, sí es necesario escoger en cada caso las cepas probióticas adecuadas. Por poner un ejemplo concreto, en casos de SIBO hemos visto que no se puede dar cualquier probiótico, pues podría producir hinchazón y empeoramiento de los síntomas, pero si se elige adecuadamente, incluso en estos casos, se podrían emplear probióticos.

Las pautas probióticas son carreras de fondo. Como entenderás, repoblar la microbiota y modularla, para que vuelva a estar en equilibrio, es un trabajo que lleva tiempo y que requiere constancia en el tratamiento y en la adopción de buenos hábitos de vida.

Imagina que tienes un jardín lleno de maleza y con flores mustias. Seguro que inviertes tiempo, dinero y los mejores productos en conseguir que vuelva a ser, de nuevo, un espacio verde floreciente. ¡Lo mismo le pasa a tu microbiota! Y, por supuesto, dependerá de cada paciente y de su cuadro clínico.

Sí. De hecho, hay personas que tienen posologías probióticas pautadas por sus profesionales de la salud de confianza de manera prolongada en el tiempo, como tratamientos de mantenimiento. La modulación de la microbiota es un trabajo que puede hacerse de manera constante, porque nuestros “bichos” siempre son susceptibles de sufrir desequilibrios que deben ser corregidos, especialmente cuando hay alguna patología.

¡Cualquiera! Los probióticos forman parte de la Medicina preventiva, por lo que su uso, siempre supervisado por un profesional, no está contraindicado en ningún momento ni a ninguna edad.

¡Buena pregunta! Para modular la microbiota, es importante entender nuestro cuerpo y nuestra salud con una perspectiva 360. Somos un sistema y tenemos que cuidarnos a todos los niveles.

¿Qué es lo que más impacta en la microbiota? Para empezar, la alimentación. Debes seguir una dieta prebiótica y antiinflamatoria, llena de micronutrientes que ayuden a tu microbiota a estar sana. El ejercicio físico es imprescindible. Debe ser muy frecuente… ¡tenemos que movernos para estar sanos! Y sin duda, la gestión de nuestras emociones y el estrés también influye directamente en nuestra microbiota. ¿Has oído hablar del eje intestino-cerebro?

Los alimentos probióticos son aquellos que, mediante un proceso de fermentación, han sido transformados por la acción natural de microorganismos (bacterias o levaduras) de forma controlada. La fermentación de los alimentos es una técnica ancestral que permitía conservar los alimentos en buen estado durante mucho tiempo en una época en la que no existían frigoríficos ni conservantes.

Incluir todos los días alimentos fermentados en la alimentación ayuda a mantener la microbiota intestinal saludable y variada. Si quieres saber más sobre ellos, puedes descargarte el ebook de la Dra. Arponen sobre alimentación prebiótica y antiinflamatoria.

Mantener organizada a toda nuestra “bichería” interna no es sencillo con el estilo de vida actual. Nuestras rutinas se caracterizan por la mala alimentación, con excesivo aporte de comida ultraprocesada; estrés constante, terapias antibióticas en ocasiones muy agresivas para nuestro cuerpo…

Si a estos factores le sumamos la falta de sueño, la contaminación que nos rodea, el sedentarismo y el abuso de medicamentos, el resultado es una microbiota absolutamente desequilibrada.

A la alteración de la composición de nuestra microbiota se le denomina disbiosis y la investigación más reciente apunta a que está detrás de muchas de las enfermedades que nos afectan.

Las Unidades Formadoras de Colonias (UFC) es la medición que se utiliza para conocer la cantidad de microorganismos vivos que contiene un probiótico. Debe estar siempre indicado en el reverso de la cajita del producto, porque es una información fundamental, como lo es el indicar las cepas exactas con las que está formulado el probiótico en sí.

Shelf life es un concepto que se ha acuñado al hablar de probióticos de IV Generación. En los últimos años, se han conseguido seleccionar y reproducir, utilizando un cultivo industrial con criterios de selección genética tradicional, no transgénica, de cepas probióticas específicas especialmente activas y resistentes.

Con Shelf Life se hace referencia a la vida útil de esas bacterias, es decir, que son altamente activas. Si se les suma la capacidad de tener resistencia al estrés mecánico y a la acidez gástrica, su eficacia como bacterias probióticas está garantizada.

¡Pues claro! De hecho, cada vez más profesionales de la salud pautan a sus pacientes que tomen probióticos humanos de IV Generación durante el tratamiento antibiótico y después para repoblar la microbiota intestinal y evitar los efectos secundarios de estos tratamientos.

Según detalla la Dra. Susan Judas en uno de sus artículos para nuestro #NBlog, en caso de tomar antibióticos «puede ser útil ingerir una cápsula de Enterelle Plus junto con cada toma durante el tiempo que dure, para disminuir los efectos secundarios».

Además, una vez terminado el período de toma del antibiótico, la Dra. Judas explica que se puede «seguir tomando dos cápsulas diarias de Enterelle Plus durante dos semanas, para disminuir la carga de microorganismos oportunistas».

La clave es poder preservar la salud de nuestra microbiota incluso durante el período de recuperación de una infección o patología, para que así podamos seguir contando con su ayuda y sus funciones en el momento en el que volvamos a estar completamente sanos.

Para ello, los probióticos humanos de IV Generación, como es el caso de Enterelle Plus, son la herramienta adecuada, porque son capaces de ejercer sus funciones en el área intestinal indicado, con las cepas específicas que actúan para cada situación y con la formación de colonias estables en el intestino.