Ep.4 DERMOBIOTA, entrevista con Sandra Onieva

En el cuarto episodio de Media Hora Con Tu Microbiota abordamos con la dietista integrativa Sandra Onieva qué es la dermobiota, la microbiota de nuestra piel, para saber más sobre la conexión de nuestro intestino con patologías como el lupus, la psoriasis, la dermatitis o el acné.

¿Qué vas a encontrar?

>> ¿Qué es la dermobiota o microbiota de la piel y por qué es tan importante para nuestra salud?​ (Minuto 2:44)

Es el ecosistema de microorganismos, formado por bacterias, arqueas, hongos e incluso ácaros, que colonizan nuestra piel, tanto en superficie como en la epidermis, los folículos pilosos, las glándulas sebáceas y sudoríparas y en el tejido adiposo subcutáneo.

La piel es uno de los órganos más grandes y extensos de nuestro organismo y es la primera barrera de defensa que tenemos con el medio externo, por lo que es nuestra primera protección frente a todas las agresiones. De ahí su importancia y el papel vital de todo este ecosistema.

El equilibrio de esta dermobiota va a permitir mantenernos en un estado de protección, salud e inmunoregulación. Pero cuando está desequilibrada podemos favorecer la aparición de trastornos y de patologías de la piel.

Por ejemplo, la rosácea sucede porque hay un sobrecrecimiento de uno de estos ácaros, el Demodex Follicolarum, y así podríamos seguir con cualquier patología inflamatoria de la piel. En estos casos, siempre hay una disbiosis presente.

>> ¿Cuáles son las funciones que realiza la microbiota para nuestra salud (Minuto 4:57)

Tiene una doble función: protectora, la de barrera física, y la de barrera inmunológica. Esto lo consigue a través de varios mecanismos. Por ejemplo, la capacidad que tiene la dermobiota de sintetizar unas sustancias, que son los péptidos antimicrobianos que nos van a ayudar frente a la proliferación de patógenos, de bacterias que pueden provocarnos problemas de salud.

Incluso, pueden modular la inflamación. Una piel que tiene una dermobiota desequilibrada va a inflamarse mucho más frente a una herida, por ejemplo. También tiene la función de regular el sistema inmune, mediante la síntesis de citoquinas, de linfocitos tipo T…

Además, fabrica ácidos grasos de cadena corta y promueve el funcionamiento normal de los queratinocitos, que son unas células vitales con gran acción inmunológica. 

Por otro lado, la composición de la dermobiota va cambiando en los distintos lugares del cuerpo. Dependerá de la zona de la piel, de la temperatura, humedad, pH… Por lo que no solamente estamos hablando de un ecosistema, sino que dentro de él podremos encontrar distintos microhábitats.

>> La manera en la que nacemos, la diferencia entre un parto natural o una cesárea, tiene un gran impacto en la microbiota intestinal, pero también en la dermobiota. ¿Por qué perdemos una oportunidad de oro en la colonización del feto si no pasa por el canal del parto? ¿Qué relación tiene este evento con nuestra dermobiota? (Minuto 7:14)

A día de hoy sabemos que la colonización de la microbiota del bebé ya empieza en el embarazo. La microbiota de la madre ya irá colonizando ese feto, pero sí sabemos que en el caso de la dermobiota, la primera gran ventana de colonización se va a producir durante el parto natural.

Cuando el bebé pasa por el canal vaginal se va a impregnar de toda la microbiota vaginal de la madre. Después, durante la infancia y hasta la adolescencia también se puede seguir colonizando y constituyendo lo que será nuestra microbiota final, por lo que sí es verdad que el tipo de parto determinará muchísimo el tipo de dermobiota y la capacidad de ese bebé de enfrentarse a las agresiones y a cualquier alteración inmunológica.

Se ha visto, por ejemplo, que en bebés nacidos por cesárea pueden tener mayor predisposición a desencadenar en la vida adulta enfermedades que sean autoinmunes o inflamatorias, como puede ser el asma, la celiaquía… Es importante intentar preservar ese parto natural siempre que sea posible porque muchas veces no hay elección, y por eso se están llevando a cabo en los paritorios de muchos hospitales la impregnación con una gasa del bebé recién nacido con la microbiota vaginal de la madre. Es una manera de intentar minimizar ese daño.

Son muchos los condicionantes perinatales que van a condicionar nuestra microbiota y por eso es importante tenerlos presentes y tratar de minimizarlos. Hay que tener claro que va a ser un momento decisivo.

probióticos de derivación humana para la dermobiota
Probióticos para el cuidado de la dermobiota

>> A medida que vamos creciendo, ¿cuáles son los factores que impactan en el desequilibrio de nuestra microbiota de la piel? Se suele hacer hincapié en el exceso de higiene característico de nuestra sociedad.(Minuto 10:23)

A medida que los niños se exponen al ambiente, aumenta la diversidad de esta dermobiota. En estos primeros años de vida es importante dejar que los niños se ensucien, jueguen, que tengan mascotas… Eso ayudará a seguir colonizando esta dermobiota y que tengan un ecosistema más diverso y equilibrado. Son muchos los factores que afectan.

La edad, la alimentación… serán determinantes. Una dieta que sea rica en alimentos proinflamatorios, que no tenga fibras fermentables para la microbiota, que no tenga antioxidantes, polifenoles… nos va a afectar negativamente, tanto en la microbiota intestinal como en la piel, en la dermobiota. El estilo de vida, también. La exposición al medio, estar en contacto con la naturaleza, es otro factor que nos modula. 

El estrés es un gran agresor de la microbiota y de la dermobiota. No hay más que ver cuando tenemos un problema de ansiedad o de estrés, acabamos con manifestaciones cutáneas. Hay una conexión directa entre la piel y el cerebro y entre la piel y el intestino.

El exceso y los malos hábitos de higiene que has mencionado son claves. Pecamos de un exceso en la vida moderna de productos, cosméticos, jabones… Muchas veces, esto no nos está ayudando, sino todo lo contrario, porque estos productos pueden llevar desde tóxicos, hasta disruptores endocrinos, que al final están generando una toxemina y están dañando este ecosistema. 

Por eso es interesante tener claro la importancia de escoger los productos de higiene y no volvernos locos con la limpieza, porque nuestra piel ya tiene mecanismos para mantenerse sin necesidad de estar constantemente usando agua y jabón. Eso no quiere decir que no nos duchemos.

>> ¿Esto ha cambiado o mejorado con el tiempo? La sociedad parece más concienciada de la necesidad de cuidar la cosmética (Minuto 13:24)

El problema también ha venido con el boom de la industrialización. Antes era todo como mucho más natural y en el siglo XX ha sido el boom, tanto en alimentación como en productos de higiene y cosmética, una revolución total. Y al final estamos tirando mucho de químicos y de sustancias que muchas veces no se ha valorado la repercusión en la dermobiota.

Hay que recordar que esto es todavía nuevo en el campo de la investigación y no se ha tenido en cuenta. Ahora sí que empieza a haber muchos más cosméticos dirigidos a cuidar la piel, incluso que tienen probióticos específicos, pero hasta hace poco era un tema que no se abarcaba en Dermatología. Es mucho más allá. No somos solo células humanas, debemos tener presente el cuidado de este ecosistema que vive con nosotros y que nos está apoyando a nivel de salud.

>> En las investigaciones más recientes, se han ido demostrando relaciones de la microbiota intestinal y, precisamente, patologías típicas de Dermatología. ¿Qué se sabe de esa relación entre cómo está nuestro intestino y qué le pasa a nuestra piel? (Minuto 15:10)

Pues la relación es total. Muchas de las patologías digestivas se acompañan de afectación cutánea y viceversa. Algunos ejemplos muy claros, como la dermatitis herpetiforme, que aparece en casos de celiaquía, o la alopecia y el vitíligo, que muchas veces también se asocian a la celiaquía o a la sensibilidad al gluten no celíaca.

Todas las enfermedades inflamatorias intestinales también están muy relacionadas con patologías de la piel. El acné, la psoriasis, la rosácea… son cuadros patológicos que siempre se repiten. Es raro encontrar una clínica de cualquiera de estas enfermedades inflamatorias de la piel que no curse con sintomatología digestiva.

La microbiota de nuestra piel está directamente interrelacionada con la microbiota de nuestro intestino y cuidar una significa cuidar la otra. Y en los abordajes de tratamiento es importante tener muy presente cómo está toda esta situación digestiva y si hay un problema digestivo, resolverlo en primera instancia, porque si no va a ser imposible acabar de resolver el problema en la piel.

>> Has hablado de algunas patologías, pero nos gustaría centrarnos en una específica: el lupus. ¿Qué es el lupus? ¿Tienen alguna relación con la microbiota?(Minuto 17:23)

El lupus es una de las enfermedades autoinmunes más representativas. Para entender un poco qué es la inmunidad, vamos a explicarlo de manera simplificada. Cuando hay un problema autoinmune, lo que pasa es que nuestro sistema inmune está confundido y ataca tejidos y células de nuestro propio cuerpo, en vez de células o agentes patógenos, que pueden interferir.

El lupus es una de estas enfermedades que cursa de forma sistémica, por lo que puede afectar a cualquier órgano y sistema. Uno de los más clásicos es la piel. Hay algunos síntomas característicos en la piel. Como anécdota, el nombre de lupus se le dio porque en la antigüedad los médicos asociaban las llagas y las heridas de la piel ocasionadas por la enfermedad simulaban mordeduras de lobo. Y ese es el nombre que se ha quedado, aunque no tenga nada que ver.

Es una enfermedad que en los años 50-60 era incluso mortal. Tiene una afectación a muchos niveles: metabólico, hormonal, renal… Hoy en día, eso está ya más que superado, pero sí que es verdad que es crónica y el abordaje que se hace desde la clínica médica es bastante deficiente, en el sentido de que solo se aborda desde la parte farmacológica, intentando minimizar los síntomas, cuando hay una parte súper importante, que es la desregulación de la microbiota.

Hay dos tipos de lupus. Os he hablado del eritematoso sistémico, pero también hay el eritematoso cutáneo. Este suele pasar en un porcentaje muy bajo, pero las personas que solo presentan sintomatología cutánea, sin nada más, no suelen llegar a un curso sistémico. Por eso son dos lupus diferentes, aunque el tratamiento es casi el mismo. 

Los síntomas en general son muchos e incapacitantes: cansancio, dolores articulares, problemas orgánicos (cardíacos y riñón)… y a nivel de piel, se manifiesta en forma de llagas, puede aparecer en la boca, descamaciones de las mucosas, lesiones circulares rojizas en los brazos o en las manos.. Y la más característica es un eritema que puede aparecer en la cara en forma de mariposa, como una rojez que es muy molesta.

>> ¿Cuáles son las causas del lupus?(Minuto 21:30)

Desde factores genéticos y epigenéticos, como puede ser la alimentación, la exposición solar… Es una enfermedad que es muy fotosensible. Ahí vemos una clara relación con esta dermobiota, que tiene esta función de protección frente a los rayos UVA. En este caso, claramente esa parte está a cero, sobre todo cuando la enfermedad está muy activa.

El tratamiento farmacológico muchas veces nos encontramos con que los grandes fármacos que se utilizan para este tipo de enfermedad, como son los corticoides o la hidroxicloroquina, los inmunosupresores… tienen una repercusión directa en negativo sobre nuestra dermobiota. Cuando nos limitamos a hacer un abordaje farmacológico, muchas veces podemos acabar empeorando uno de los problemas de origen de la enfermedad, que es esa disbiosis, ese desequilibrio de la microbiota.

>> ¿Este abordaje es necesario también en otras patologías comunes como la dermatitis o la psoriasis? (Minuto 23:48)

Sí, de nuevo son enfermedades de base antiinflamatoria y autoinmune y están muy relacionadas con el estilo de vida del paciente. Lo primero que tenemos que ver para un paciente que tiene una de estas enfermedades es revisar cómo es su estilo de vida, su alimentación, intentar reequilibrar su microbiota… Son los puntos de partida de cómo está su sistema digestivo también, porque va a ser la manera de frenar esa respuesta inmune alterada.

La integridad de la barrera intestinal es también súper importante en todas estas enfermedades. El abordaje tiene que ser cuanto más integrativo, mucho mejor, y la Microbioterapia, la restitución de ese equilibrio de la microbiota con probióticos específicos va a ser clave.

Dermobiota Oncobióticos Citogenex Probióticos para la piel
Probióticos para el cuidado de la dermobiota

>> ¿Cuál es, entonces, el papel de la Microbioterapia en el tratamiento de estas enfermedades?(Minuto 25:00)

Es muy importante. Conocemos ya perfiles de disbiosis, de desequilibrio de la mayoría de estas patologías y podemos dirigir un abordaje con probióticos específicos, que esté destinado a recuperar el equilibrio.

Lo ideal es individualizar en cada paciente el protocolo. Empezar por ese contexto digestivo y si hay algún problema que esté retroalimentando el problema de permeabilidad o el de desequilibrio, resolverlo en primera instancia. A partir de aquí, luego podemos trabajar con probióticos específicos dirigidos a la dermobiota. 

Es uno de los pilares del tratamiento que deberíamos implementar todos los profesionales, incluso a nivel médico, pero muchas veces vamos a cámara lenta y nos encontramos que no es lo habitual.

>> ¿Qué dice un paciente cuando descubre por primera vez que su problema de piel tiene que ver con su intestino? (Minuto 26:18)

Las primeras consultas son algo parecido a lo que estamos haciendo ahora. Es explicarle para que entienda que lo que el pasa en la piel va mucho más allá de su piel, que tiene una relación directa con lo que está pasando en su intestino. De entrada, choca, pero luego enseguida conectan y notan de manera brutal el cambio.

El cambio en el resultado es brutal y en la calidad de vida de los pacientes, también, porque en el camino aprenden a adoptar hábitos saludables que les van a ayudar a lo largo de su vida a preservar su salud y el equilibrio de su microbiota.

Vivimos en una burbuja que es un cóctel molotov anti salud. Estrés crónico, mala alimentación,  muchas veces por desconocimiento; no respetamos los ciclos circadianos… Es un caldo de cultivo perfecto para la enfermedad y afecta directamente a la microbiota.

>> ¿Qué consejos nos das para cuidar nuestra piel y nuestra microbiota? (Minuto 29:20)

Llevar un estilo de vida mucho más natural, antiinflamatorio, más conectado con el medio, cuidar nuestra salud digestiva… Si tenemos sintomatología digestiva, no cronificarla, no normalizarla. Hay que buscar el origen y solucionarla, porque hemos visto que tener una microbiota intestinal alterada nos va a repercutir en la salud de nuestra piel.

Evitar los tóxicos: productos de cosmética e higiene, intentar escoger productos que sean lo más respetuosos posibles, limitar los disruptores endocrinos, que tienen afectación hormonal y que suelen tener relación con enfermedades como el acné o la rosácea.

Alimentarnos de manera antiinflamatoria y prebiótica, con una dieta rica en fibras fermentables, que aporten nutrientes a nuestra microbiota, rica en polifenoles, antioxidantes, vitaminas… que nos ayuden.

No pasarnos todo el día exfoliándonos la piel. Muchas veces, en casos de acné, me encuentro con pacientes que vienen con una irritación brutal a base de exfoliantes. Igual no es tan interesante esto, sino una limpieza menos agresiva y empezar a trabajar para sustituir el equilibrio de la dermobiota.

Finalmente, cuidar la parte emocional, para cuidar nuestra piel y nuestra salud. Estrategias que nos ayuden a sobrellevar el estrés crónico al que estamos expuestos a diario.

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