Estudio piloto con probióticos en el tratamiento de la obesidad

La microbiota y los problemas relacionados con el metabolismo, como la diabetes, la obesidad o la resistencia a la insulina, han demostrado estar íntimamente relacionados. El impacto de la composición de las bacterias intestinales en el correcto funcionamiento del metabolismo es uno de los ejes científicos que más interés suscita y, por eso, se estudia por qué modular la microbiota puede ayudar a personas con obesidad u otras patologías metabólicas.

En esa línea, la Fundación Jiménez Díaz de Madrid, la Clínica Garcilaso y Nutribiótica unieron fuerzas para realizar un estudio en 20 pacientes con sobrepeso, para investigar cómo cambiaba su peso, su cuadro clínico y la composición de su microbiota al añadir un probiótico, Adomelle, a una serie de pautas comunes nutricionales y de estilo de vida.

Dieta para bajar de peso

El estudio, que duró 10 semanas, pidió a los participantes que realizaran una serie de hábitos de vida durante la duración de la prueba:

  • Iniciaron una dieta hipocalórica, basada en las recomendaciones de la alimentación mediterránea, con una alta cantidad de frutas y verduras. Se estipuló el aceite de oliva como la mayor fuente de grasa y se les recomendó que hiciesen entre cuatro y cinco comidas al día. No se permitió la toma de alcohol.
  • Se les recomendó realizar ejercicio diario, basado en, al menos, una hora de caminata intensa todos los días.

Cepas de un probiótico específico para la obesidad

Estas dos recomendaciones fueron seguidas con una alta adherencia por los 20 pacientes. Pero a 10 de ellos, además, se les administraron dos cápsulas de un probiótico humano de IV Generación, Adomelle, formulado con cepas específicas para pacientes con problemas de peso y de obesidad.

El objetivo era evaluar qué impacto tenía el consumo de un probiótico tan concreto, compuesto por dos lactobacilos, Lactobacillus plantarum LP115 y Lactobacillus acidophilus LA14, y una cepa de bifidobacterias,  Bifidobacterium breve B3,  y valorar cuánta mejoría registraba este grupo de control frente a los otros 10 pacientes.

También en ambos casos, se practicó la neuroestimulación del dermatoma T6, una técnica que permite estimular la pared gástrica del paciente, que ralentiza el vaciado del estómago y, por tanto, aumenta la sensación de saciedad.

Para poder medir el impacto del estudio, se analizó antes y después la microbiota fecal de los participantes y se realizaron todo tipo de análisis clínicos con los que comparar los resultados pre y post tratamiento.

Pérdida de peso, un 40% más con probióticos

Los resultados del estudio arrojaron datos muy interesantes y prometedores, que fortalecen la evidencia del buen efecto que se consigue modulando la microbiota en pacientes con sobrepeso u obesidad.

Gracias a la administración de Adomelle, el grupo que lo incluyó en su tratamiento (grupo A) consiguió perder un 40% más de peso que el grupo que solamente siguió dieta y ejercicio (grupo B). En kilos, se pasó de 11,1 kg perdidos en el grupo B frente a 16,2 kg en el grupo A.

Además, de la masa grasa que le sobraba a cada paciente, los del grupo A (el grupo con Adomelle), consiguieron perder más de un 84,2% del peso que les sobraba. El grupo B alcanzó el 60%, por lo que, de nuevo, la adición de probióticos consiguió mejores resultados.

De todas maneras, para conocer la salud metabólica de un paciente es necesario mirar más allá del peso. Debemos tener en cuenta también, entre otras cosas, la grasa visceral, que es la que se pega a ciertos órganos y que tiene una alta capacidad inflamatoria. Cuando los pacientes tienen exceso de esta grasa, hay que plantear tratamientos que vayan más allá de la dieta, para resolver un problema metabólico, no sólo de peso.

Triglicéridos y colesterol, cómo cambian con probióticos

En el estudio también se analizaron cambios en el perfil lipídico de los participantes. En el caso de los triglicéridos, la bajada es muy significativa. Mientras que los pacientes del grupo B (sin Adomelle), bajaron 8,5 puntos, el grupo A (con Adomelle) registró una caída de 47. Es decir, que la bajada se multiplica por más de 5. Esto lo podemos ver en la siguiente gráfica:

Si hablamos de colesterol, los resultados mostraron una bajada del “colesterol malo”, el LDL, frente a una subida del “colesterol bueno”, el HDL, que pasa de ascender sólo 0,05 en los pacientes del grupo B a 10,5 en los pacientes del grupo A.

Hemoglobina glicosilada, un factor decisivo para diabetes y obesidad

Otro de los parámetros que se midió con lupa en este estudio piloto es la hemoglobina glicosilada, que nos permite conocer el perfil glucémico del paciente, es decir, cómo fueron sus niveles de glucosa en sangre en los últimos meses.

Para que nos hagamos una idea, en términos de hemoglobina glicosilada, pasar de 5,7% a 6,5% puede ser decisivo para tener o no diabetes tipo 2. Por tanto, pequeñas variaciones en este parámetro pueden tener grandes consecuencias en nuestra salud.

Los participantes del estudio no tenían una hemoglobina glicosilada alta. Precisamente por eso, los resultados conseguidos son muy esperanzadores, ya que se consiguió bajar todavía más ese perfil. En los pacientes del grupo B (sin Adomelle), el descenso fue de 0,05, pero es que en los pacientes del grupo A (con Adomelle), esa bajada fue de 10 veces más, llegando a 0,46:

Cambios en la microbiota

Akkermansia muciniphila en obesidad

En cuanto a la microbiota, ya se evidenció en anteriores investigaciones que existe un tipo de microbiota obesogénica, típica de los pacientes con obesidad, sobrepeso u otras patologías del sistema metabólico, caracterizada por una reducción de las bacterias más beneficiosas.

Pero hay una en específico que ha demostrado ser una aliada indiscutible de la salud y que en casos de sobrepeso y obesidad está prácticamente desaparecida: la Akkermansia muciniphila. Gracias a ellas podemos mantener nuestra mucosa intestinal en perfecto estado. Akkermansia, además, destaca por su gran capacidad de adhesión al epitelio, ha demostrado un efecto positivo sobre la hiperpermeabilidad intestinal y la inflamación.

Los resultados del estudio fueron muy reveladores en cuanto a esta bacteria. En los pacientes que tomaron Adomelle, se multiplicó por 25 su cantidad, llegando a conseguir en algunos pacientes lo que se consideraría una cantidad normal para una microbiota sana.

Por su parte, en los pacientes que no tomaron Adomelle, la Akkermansia disminuyó, lo que pone de manifiesto que la dieta hipocalórica clásica tiene una limitada capacidad para modificar los niveles de esta bacteria tan importante:

Adomelle aumentó Prevotella y bifidobacterias

Por otro lado, se evidenció una subida significativa de otros dos filos importantes para una microbiota en equilibrio: Prevotella y bifidobacterias. Estas últimas, apenas aumentaron un 25% en el grupo que no tomó Adomelle. Sin embargo, los pacientes que agregaron este probiótico multiplicaron su cantidad de bifidobacterias por cien.

Por último, se estudió la ratio Firmicutes/Bacteroidetes, un parámetro que nos permite conocer cómo está la composición de la microbiota intestinal y que se ha relacionado la salud metabólica. El grupo que tomó Adomelle consiguió bajar cuatro veces más la proporción de Firmicutes/Bacteroidetes respecto a los que no lo tomaron. La mejora en esta ratio podría mantener la bajada de peso del grupo que recibió Adomelle.

Efecto sumatorio de los probióticos en obesidad: el caso de Adomelle

La conclusión a la que llegaron los investigadores tras analizar los resultados del estudio es que gracias a la adición de Adomelle a otras estrategias convencionales (dieta y ejercicio) se mejora el tratamiento de los pacientes con obesidad y otras patologías asociadas.

Gracias al reequilibrio bacteriano en el intestino, se consiguió:

  • Aumentar bacterias que se asocian de manera positiva con la salud, como Akkermansia, bifidobacterias y Prevotella.
  • Bajar la ratio Firmicutes/Bacteroidetes.

Estos cambios en la microbiota de los pacientes con obesidad favoreció una mayor pérdida de peso y una mejora en los niveles de triglicéridos, colesterol y hemoglobina glicosilada.

En resumen, modular la microbiota de los pacientes con un probiótico humano específico de IV Generación benefició a la salud metabólica de los participantes del estudio, lo que abre una ventana terapéutica interesantísima para que los profesionales de la salud cuenten con los probióticos como una herramienta más en su práctica clínica con este tipo de pacientes.

CV resumido de los autores principales del estudio

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Dr. Jaime Ruiz-Tovar

Profesor Titular en Ciencias de la Salud en Universidad Alfonso X el Sabio. Cirujano General y Digestivo, especializado en Cirugía Bariátrica y Cirugía Laparoscópica. Unidad de Cirugía Bariátrica y Metabólica. Centro de Excelencia para el Estudio y Tratamiento de la Obesidad y la Diabetes. Valladolid. Responsable de la Unidad de Neuroestimulación para el tratamiento de la obesidad en Clínica Garcilaso (Madrid).

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Dr. Óscar Lorenzo

Profesor e investigador del Departamento de Medicina del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Laboratorio de investigación en Diabetes. IIS-Fundación Jiménez Díaz, Universidad Autónoma de Madrid. Centro de Investigación Biomédica en Red de Diabetes y Enfermedades Metabólicas Asociadas, CIBERDEM.

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